Aviso importante

La vida pasa con una rafaga de historias. Un fragmento de segundo se detiene para contarnos una de ellas. Y lo que vivimos cotidianamente suele pasarnos de largo.


Despierto con el tiempo justo para arreglarme he ir a trabajar, me tomo un café y salgo a la calle. A darle los buenos días al mundo. Y como siempre, me dedico a observar. La señora que sacude el tapete por la ventana, aquel perro que saca a su dueño a pasear.
Aquí, el sol despierta en el mar, y muchas viejitas bajan a la playa a saludarlo. Ahí están temprano en la parada del autobús, con su silla plegable, su sombrilla y su bolsa de playa. Temprano para aprovechar los pocos días de verano.
Es la parte mas pacifica del día. Existe un silencio casi total, que se rompe de vez en cuando con el sonido de un coche que pasa, o el autobús que viene a recogernos. Al paso de las horas todos se van agitando a medida que el sol se va levantando. La ciudad entera despierta cantando al son de los motores, de gente que va conversando, de jóvenes que escuchan música, de personas que suben esperan el autobús.
Espero que todavía me recuerdes, llevo años sin escribirte, pero se que tu no eres rencoroso y que vas a leer esta carta con mucha ilusión.
